venezuelaviolencia

Por Rafael Ponce De León

 

España, Argentina, Brasil, Estados Unidos y Uruguay son solo algunos de los países a donde emigran los venezolanos escapando de la cruel dictadura chavista que reprime al pueblo cada vez con más ferocidad. La tremenda crisis que atraviesa quien otrora fuera uno de los países más ricos de Sudamérica, no tiene límites. La escasez de alimentos y medicina entre otras necesidades, se ha acentuado en los últimos meses, mientras varios países de la región le cierran las puertas al comercio con Venezuela para evitar ser asociados con el régimen de Maduro.

 

Un informe de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), advirtió que casi 4 mil venezolanos arribaron a España en el 2016. La cifra cobra mayor connotación si se toma en cuenta que en el 2015 fueron aproximadamente 600 quienes pidieron asilo en el país europeo.

 

La mayoría escapa la cruda situación en la que el socialismo chavista embarcó a la isla desde 1999. Muchos escapan al no ver un futuro inmediato mientras que otros los hacen por persecución política. Así como los que llegan a España, también han sido en números similares los que han arribado a Brasil durante el 2016. Son casi 6 mil los que eligieron el país norteño para emigrar.

 

En Colombia por ejemplo la oficina de migración colombiana tiene reportados a unos 40 mil venezolanos viviendo legalmente en el país, al mismo tiempo que se calcula que otros 80 mil lo hacen irregularmente. Mientras en Argentina se reciben 50 peticiones de asilo semanales, y en Uruguay rondan las diez.

 

Los pedidos de asilo han aumentado recientemente luego de que el régimen de Maduro comenzara a reprimir las manifestaciones violentamente asesinando hasta ahora a 89 personas e hiriendo a más de 1000.

 

La forma de escapar como refugiados es la única salida actual para los venezolanos  que eligen quedarse en Sudamérica al no poder acogerse al Acuerdo Sobre Residencia de Nacionales en el Mercosur, ya que su país se encuentra momentáneamente suspendido del bloque.

 

Pero no solamente emigran legalmente, también emigran a países limítrofes de todas las formas posibles, y en la mayoría de los casos son personas de clase media y con al menos estudios secundarios.

 

La gran mayoría de quienes emigran son jóvenes, profesionales de temprana edad que deciden abandonar sus profesiones para ir a probar suerte a otro país.

 

Lo que preocupa más es que se está viviendo una fuga de cerebros, pero por sobre todas las cosas, es una fuga de jóvenes que podrían darle mucho a su Venezuela querida.

 

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Latin America Editor